Muga deitzen da pausoa

Maider Oleagarekin lankidetzan, argazkiaz (David Aguilar), edizioaz (Pello Gutiérrez) eta Super8 filmaketaz (Iñaki Sagastume) arduratu zen Zazpi T’erdi.

Zinema aretoetan estreinaldia 2019ko maiatzaren 24an.

Sinopsia:
2011an Donostiako Fermin Kalbeton kaleko 26. zenbakiko bigarren pisura lekualdatu zen Maider, non Elbira Zipitriak lehen euskal eskola ireki zuen, frankismo garai betean. Politikaria, hizlaria, irakaslea eta euskararen defendatzaile sutsua, polemikoa eta maitatua izan zen Elbira aldi berean. Kontatzea pena merezi duen emakume baten historia da hau.

Ekoizpena: Izar Films, REC Grabaketa Estudioa, Maider Oleaga eta Gariza Films.
Zazpi T’erdi eta Filmotiveren lankidetzarekin.

Ikusmira Berriak programaren barne
Eusko Jaurlaritzaren laguntzarekin

Banaketa: Atera Films

Generoa: Documentala
Formatua: 2K / DCP
Soinua: Estereo
Iraupena: 79min
Urtea: 2018
Jatorrizko bertsioa: Euskara eta gaztelera
Azpitituluak: Gaztelera, frantsesa eta ingelesa

Aktoreak: Maider Oleaga, Miren Tirapu, Anton Mendizabal, Kontzita Beitia

Zuzendaria: Maider Oleaga
Gidoilaria: Maider Oleaga
Muntaketa: Pello Gutierrez, Maider Oleaga
Argazki zuzendaria: David Aguilar Iñigo
Super8: Iñaki Sagastume
Soinua: Luca Rullo
Musika: Stéphane Garin, Stephan Mathieu
Ekoizleak: Maider Oleaga, Izaskun Arandia, José Luis Rubio

Sariak
-Premi al Millor Documental. Zinemaldia.cat Barcelona

Zinemaldiak

-56º Festival Internacional de Cine de Gijón 2018. Sección Llendes
-Espanoramas. Buenos Aires. Argentina. 2019
-Zinemaldia.cat Barcelona
-XV Play-Doc, Tui. North by northwest. Galicia. 2019
-67º Donostia Zinemaldia. Zinemira 2019

La directora Maider Oleaga regresa a Euskadi y se instala en una casa que le depara una sorpresa, una misteriosa conexión con una mujer de nombre para ella hasta entonces desconocido: Elbira Zipitria. Una placa en su edificio la conmemora, pero poco o nada se conoce de ella. En Muga deitzen da Pausoa (Paso al límite) vemos el resultado de meses de investigación a través de su íntima relación con los espacios del que fuera escuela de enseñanza clandestina de euskera durante la dictadura franquista. Pronto su interior iluminado mínimamente por la luz que se filtra por las ventanas cobra un nuevo sentido. Un sentido de lugar social cerrado sobre sí mismo en el que la transmisión de la tradición es posible para evitar la descomposición de toda una comunidad y su cultura. La propia directora se incluye en el film, utilizando su cuerpo como vehículo para evocar la presencia espectral de Elbira, pero también para realizar una serie de ejercicios performativos interactuando con la luz y las paredes del apartamento y otros objetos ante la cámara. La proyección de antiguas fotografías otorgan la dimensión social y revelan el invisible vínculo con el pasado de sus rincones. Oleaga pretende capturar la figura de la maestra a través de ella misma, de la casa —de lo que descubre con su mirada—, pero también de la ausencia y de lo que está fuera de campo, en el exterior de ese recinto reclusivo de límites opresivos.

El lenguaje y su importante conexión con la identidad no sólo individual sino también colectiva aparece recurrentemente. Desde la narración en off se escuchan los ejercicios de relaciones de palabras a la manera que haría una maestra del idioma con sus alumnos. Un idioma que siendo hispanohablante hace que se escapen absolutamente matices imposibles de explicar y perdidos en la traducción de una obra enteramente rodada en euskera. El naturalismo de la descripción visual de los espacios fragmentados lleva a lo fantasmagórico con la ambigua identificación de la propia directora con Elbira. El espacio negativo de la composición de los planos, la fractura del campo visual a través de las paredes y marcos de las puertas transmiten la ambivalencia de la presencia y de la ausencia hasta que Maider y Elbira se confunden. El compromiso formal es completo, nunca abandonando el interior de la casa que sirve como medio personal de descubrimiento, artefacto temporal que encierra la esencia de la figura sujeto de estudio y puente con la memoria histórica. ¿Qué había más allá de sus paredes durante el período de tiempo en que fue habitada por su anterior dueña y mientras realizaba sus clases a grupos de niños y adultos? ¿Qué sonidos se podían escuchar provenientes del exterior?

Las propias palabras de Elbira Zipitria marcan el paso y la estructura. La recreación del pasado deja paso a la memoria para acabar de confundirse en un único todo, una única creación global que describe la personalidad, el compromiso político y la creación de un espacio de libertad en el que se atesoran recuerdos compartidos. También llega la sublimación discursiva y formal de la película con unos planos tomados usando una cámara Super 8. La textura de la imagen y los colores que capturan este soporte fotoquímico contienen en esencia dos herramientas clave para la directora en su aproximación a este ensayo —la luz y el tiempo—, que trasladan automáticamente a otras épocas y permiten desentrañar nuevos matices en lugares ya conocidos. Desnudas de adornos las paredes, de muebles y otros tótems, Oleaga desprovee de símbolos accesorios para buscar en el vacío todo aquello que ha ido transformando durante el metraje con su punto de vista. La directora desaparece para llenar todo el espacio de la casa ahora transformado por dos ausencias. Elbira Zipitria será recordada.
Ramón Rey (Cinemaldito)

Clipping:
Ramón Rey, Cinemaldito: Hemen
Lander Arretxea, Argia: Hemen
Joan Sala, Filmin: Hemen
Mikel Zumeta, Zuzeu: Hemen
Laura Gomez, La Primera Piedra: Hemen